domingo, 13 de marzo de 2016

ÉXODO. CAPÍTULO 13.

131El Señor dijo a Moisés:
2-Conságrame todos los primogénitos israelitas; el primer parto, lo mismo de hombres que de animales, me pertenece.
3Y Moisés dijo al pueblo:
-Acuérdate siempre de este día, en que habéis salido de Egipto, de la esclavitud, cuando con mano fuerte os sacó de allí el Señor. 4No se comerá nada fermentado en este día. Salís hoy, mes de abril.

Los panes ázimos

5-Cuando el Señor te haya introducido en la tierra de los cananeos, los amorreos, los heveos y los jebuseos, que juró a tus padres darte, tierra que mana leche y miel, entonces en este mes celebrarás el siguiente rito: 6Durante siete días comerás panes ázimos y el día séptimo se hará fiesta en honor del Señor. 7Durante esos siete días se comerá pan ázimo y no ha de aparecer en todo tu territorio levadura ni nada fermentado. 8Y ese día le explicarás a tu hijo: "Esto es por lo que el Señor hizo en mi favor cuando salí de Egipto". 9Te servirá como señal en el brazo y recordatorio en la frente, para que tengas en los labios la Ley del Señor, que con mano fuerte te sacó de Egipto. 10Guardarás este mandato todos los años, en su fecha.

Los primogénitos (Dt 15,19-23; Nm 3,11-13)

11-Cuando el Señor te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la entregue, 12dedicarás al Señor todos los primogénitos: el primer parto de tus animales, si es macho, pertenece al Señor. 13La primera cría de asno la rescatarás con un cordero; si no la rescatas, la desnucarás. Pero los primogénitos humanos los rescatarás siempre. 14Y cuando mañana tu hijo te pregunte: "¿Qué significa esto?", le responderás: "Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la esclavitud. 15El Faraón se había obstinado en no dejarnos salir, entonces el Señor dio muerte a todos los primogénitos de Egipto, lo mismo de hombres que de animales. Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho de los animales. Pero los primogénitos de mis hijos los rescato". 16Te servirá como señal en el brazo y signo en la frente de que con mano fuerte te sacó el Señor de Egipto.

Hacia el Mar Rojo

17Cuando el Faraón dejó marchar al pueblo, Dios no los guió por el camino de Palestina, que es el más corto, pensando que si se veían atacados, se arrepentirían y volverían a Egipto, 18por eso Dios hizo que el pueblo diese un rodeo por el desierto hacia el Mar Rojo. Los israelitas habían salido de Egipto pertrechados. 19Moisés tomó consigo los huesos de José, como se lo había hecho jurar a los israelitas: "Cuando Dios se ocupe de vosotros, os llevaréis mis huesos de aquí".
20Partieron de Sucot y acamparon en Etán, al borde del desierto. 21El Señor caminaba delante de ellos, de día en una columna de nubes para guiarlos; de noche, en una columna de fuego, para alumbrarles; así podían caminar día y noche. 22No se apartaba delante de ellos ni la columna de nubes de día ni la columna de fuego de noche.

Explicación.

13,1-16 En su tenor y en su puesto esta sección resulta difícil. Pero es posible analizarla y justificar el trabajo del autor final. Ante todo, se repite el esquema: Dios habla a Moisés (1-2); Moisés habla al pueblo (3-16). Sólo que Dios enuncia un solo tema, nuevo, los primogénitos, mientras que Moisés trata dos: los ázimos (3-10); los primogénitos (11-16). Estos dos se desarrollan en términos paralelos: entrada en la tierra (5 y 11); catequesis (8 y 14); función como señal (9 y 16); fórmula del éxodo (9-16).

El discurso de Moisés es mandato, exhortación y motivación (se parece al estilo del Deuteronomio). No se han de contentar con ejecutar un rito sin más, sino que han de comprender su sentido de modo que actúe en la vida: será recuerdo vivo y tendrá un carácter corpóreo: en frente, mano y labios. La mano lo ejecuta, los labios lo pronuncian, la frente lo declara.

13,2.11-16 La ofrenda o consagración de primogénitos se relaciona estrechamente con la ofrenda de primicias; es probable que los israelitas la hayan tomado de otros pueblos. Algunos comentaristas piensan incluso que, en su origen, se trataba del sacrificio del primogénito, y aducen el caso de Abrahán (Gn 22). Sobre esta consagración legislan otros cuerpos: Ex 22,29s; 34,19; Dt 13,14-16; 15,19-23. Contra el sacrificio de niños hay muchas referencias en el AT se considera práctica abominable. El texto presente sirve para vincular el rito al acontecimiento del éxodo: el Señor protegió del "exterminio" a los primogénitos israelitas, ahora los reclama para sí; y permite rescatarlos.

13,2 Nm 18,15-18.

13,8 Dt 6,20.

13,9 Dt 6,8; 11,18.

13,17-22 Después de la amplia interrupción legal, continúa la narración. Estos versos nos ofrecen un esquema genérico del camino por el desierto, señalan la segunda etapa y buscan una razón teológica para la dilación que significó el viaje por el desierto.

13,17-18 Teóricamente, a la salida de Egipto debía corresponder rápidamente y por el camino más corto la entrada en Palestina: ese camino era la costa. Los hechos de la tradición contradicen la teoría, y hay que buscar una o varias explicaciones. Nada más salir, tropezamos con la primera: el rodeo asegura la perseverancia de los israelitas.

Pertrechados: o bien "en grupos de cincuenta"; quizá en armonía con la salida "por escuadrones" (12,41.51).

13,19 Así cumplen el juramento hecho a José (Gn 50,25). Los huesos de José tienen que reunirse con los de sus padres; la línea patriarcal tiene que volver a la tierra prometida, para tomar posesión de ella en muerte, ya que no en vida. Canaán y no Egipto es la tierra del descanso.

13,21-22 No sabemos cómo lo imaginaba el narrador: quizá como humareda artificial y como antorcha u hoguera transportable, que sirven de señal para una multitud por un desierto sin caminos. Lo que está claro es la función de esos elementos: significan la presencia constante del Señor y su guía concreta en cada caso.

13,21 Is 4,4-6.

13,22 Sal 105,39.

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