miércoles, 21 de septiembre de 2016

DEUTERONOMIO: CAPÍTULO 6.

61>>Estos son los preceptos, los mandatos y decretos que el Señor, vuestro Dios, os mandó aprender y cumplir en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. 2Que respetes al Señor, tu Dios, guardando toda la vida de los mandatos y preceptos que te doy -y también tus nietos-, y te alargarán la vida. 3Escúchalo, Israel, y ponlo por obra para que te vaya bien y crezcáis mucho. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: "Es una tierra que mana leche y miel".
4>>Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. 5Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma,con todas las fuerzas. 6Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, 7se las inculcarás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; 8las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; 9las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales.
10>>Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró a tus padres -a Abrahán, Isaac y Jacob- que te había de dar, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, 11casas rebosantes de riquezas que tú no has llenado, pozos ya cavados que tú no has cavado, viñas y olivares que tú no has plantado, cuando comas hasta hartarte, 12guárdate de olvidar al Señor, que te sacó de Egipto, de la esclavitud.
13>>Al Señor, tu Dios, respetarás, a él solo servirás, sólo en su nombre jurarás.
14>>No seguiréis a dioses extranjeros, dioses de los pueblos vecinos, 15porque el Señor, tu Dios, es un dios celoso en medio de ti. No se encienda contra ti la ira del Señor, tu Dios, y te extermine de la superficie de la tierra.
16>>No tentaréis al Señor, vuestro Dios, poniéndolo a prueba, como lo tentasteis en Masá*.
17>>Guardaréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, las normas y mandatos que te ordenó.
18>>Harás lo que el Señor, tu Dios, aprueba y da por bueno; así, te irá bien, entrarás y tomarás posesión de esa tierra buena que prometió el Señor a tus padres, 19arrojando ante ti a todos tus enemigos, como te dijo el Señor.
20>>Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: "¿Qué son esas normas, esos mandatos y decretos que os mandó el Señor, vuestro Dios?", 21le responderás a tu hijo: "Éramos esclavos del Faraón en Egipto y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte; 22el Señor hizo signos y prodigios grandes y funestos contra el Faraón y toda su corte, ante nuestros ojos. 23A nosotros nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que había prometido a nuestros padres. 24Y nos mandó cumplir todos estos mandatos, respetando al Señor, nuestro Dios, para nuestro bien perpetuo, para que sigamos viviendo como hoy. 25Quedamos justificados ante el Señor, nuestro Dios, si ponemos por obra todos los preceptos que nos ha mandado".


Explicación.

6,1-3 Unidos a los dos anteriores, forman una transición parenética, con los motivos consabidos, especialmente bendiciones por el cumplimiento. "Respetar" es uno de los términos con que el libro expresa la entrega al Señor. Se combina o se sustituye por: seguir, pegarse, amar, escuchar, obedecer.

6,4-9 Esta es la famosa profesión israelítica, oración de todos los días, que se completa con Nm 15,37-41 y Dt 11,18-21. Funciona aquí como comentario al primer mandamiento, que funda y abarca los demás. La recoge Jesús en Mc 12,28-30.

Se discute sobre el sentido de esa unicidad de Dios: para Israel o en absoluto, o bien en oposición a los múltiples baales. La tradición posterior lo ha entendido en sentido absoluto, como profesión de estricto monoteísm; y así sería en su origen si el texto fuera creación posterior a Isaías Segundo; véase el anuncio de Zac 14,9. La unicidad del Señor exige la entrega total, sin divisiones, sin reservas. El amor ha de apoderarse de toda la persona y no puede quedarse en mero afecto, sino que se ha de traducir en el cumplimiento de los mandatos. Es posible que en la unicidad del amado y la entrega total del amante suene el lenguaje del amor (Cant 6,8-9). Pero la expresión se lee también en pactos de soberano con vasallo.

Los mandatos, no sólo el decálogo, serán objeto de aprendizaje, de catequesis; la recitación oral servirá de distintivo. Como pulsera en la mano, para actuar; como broche en el turbante, entre los ojos, para no perderlos de vista; en las puertas de las casas y los portones de la ciudad; en todas las posiciones y situaciones.

6,10-19 Amplificación y exhortación. De nuevo se inculca el primer mandamiento, apoyado en beneficios previos y sancionado por amenazas y promesas.

6,10-11 La entrega de la tierra incluye todas las mejoras introducidas por la cultura humana, de orden urbano y agrícola; no menciona el pastoreo, que podría estar aludido en los pozos. Otros pueblos han trabajado para que Israel disfrute (cfr. Jn 4,38); tema desarrollado en el cap. 8.

6,12-14 Al mismo tiempo, la tierra será una nueva situación llena de tentaciones. Porque la cultura urbana y agrícola de sus habitantes se encuentra bajo la advocación y protección de numerosos dioses o baales. El recuerdo de la liberación ayudará contra tales tentaciones.

6,13 Citado en Mt 4,10 y Lc 4,8.

6,15 El Dios celoso no admite rivales; del celo pasa a la cólera: Ex 20,5.

6,16 Citado en Mt 4,7 y Lc 4,12. Masá como ejemplo: Sal 95,8-9. * = Tentación.

6,20-25 Moisés instituye la catequesis como recurso de continuidad (cfr. Ex 12,26; 13,14). En el ámbito familiar los padres instruyen a los hijos; en el nacional, una generación instruye a la siguiente. Instruir no es sólo hacer aprender de memoria los mandamientos, sino razonarlos, explicar su sentido; para ello, ligarlos a la experiencia histórica de la liberación de Egipto. El Señor emancipó a unos esclavos para hacerlos pueblo suyo, por lo cual tiene derecho a ser obedecido. Pero no busca imponer su autoridad, busca la vida de los suyos.

Algunos han llamado a este boceto de catequesis el pequeño credo, porque resume lo sustancial de la salvación, desde la promesa a los patriarcas hasta el establecimiento en la tierra.

6,25 Gn 15,6.

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